
Qué mira el juzgado
Antes de decidir la custodia, el juzgado necesita ver cómo vive el menor, quién cubre sus rutinas y qué propuesta aporta más estabilidad.
No existe una respuesta automática. Se valora la implicación previa de cada progenitor, la capacidad de cooperar, la distancia entre domicilios y la organización familiar real.
Rutinas y cuidados
Horarios escolares, apoyos familiares, desplazamientos y tiempos de trabajo ayudan a medir si la custodia compartida es viable o si conviene otro reparto.
También importa la comunicación entre progenitores. Cuando el conflicto es alto, hay que documentar hechos y proponer mecanismos que protejan al menor.
Errores frecuentes
El error más común es pedir una fórmula sin datos concretos. También perjudica reaccionar tarde, no guardar mensajes relevantes o no acreditar gastos y cuidados.

Documentación útil
Reúne certificado escolar, horarios laborales, gastos habituales, comunicaciones entre progenitores y cualquier resolución previa que afecte a visitas o pensiones.
"Cuanta más información clara presentes, más fácil será defender una propuesta estable y creíble para el menor."
Primera consulta
En la primera reunión conviene contar cronología, objetivos y urgencias. Con eso podemos decirte qué margen tienes y qué pasos merecen la pena.
Si tu caso se parece a este
Podemos revisar tu situación concreta y explicarte qué opciones tendrías antes de actuar.
